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Escrito por Administrator   
miércoles, 26 de marzo de 2008 12:20
  
 
  

¿Qué es el BDSM?
¿Por qué la sociedad considera el BDSM como una perversión?
El BDSM es un juego consensuado.
El BDSM se fundamenta en unos límites.
Emblema
El BDSM bajo un absoluto respeto.

El sumiso(a) es libre en todo momento.
El BDSM es similar a una representación teatral.
El BDSM no es lo que parece.
El sumiso(a) nunca está en peligro.
En el BDSM hay que ir con pies de plomo.
El BDSM no siempre es doloroso.
No somos "bichos raros".
El BDSM verdadero no es perversión.





¿QUÉ ES EL BDSM?

Hay gente que disfruta al someterse a otra, ponerse en manos del otro, en un contexto sexual.

Puede ser muy excitante que alguien le diga a uno: "soy tuyo/a, usa mi cuerpo para obtener placer".

Esto es Dominación/Sumisión (D/S), una persona domina y la otra se somete. Sumiso(a)/amo, chica del harem/sultán, D/S es un juego de poder erótico en el que ambos se satisfacen, uno con la emoción de controlar y el otro con la de ser controlado. Aquí es donde los términos "de arriba" y "de abajo" entran en juego; el de arriba es, a grandes rasgos, el que domina y el de abajo es, a grandes rasgos, el que se somete.

¿Qué hacen los de arriba y los de abajo unos con otros? Bueno, es muy probable que compartan bastante sexo. Hay quienes disfrutan de jugar con castigos: "¡te portaste mal y ahora tengo que amarrarte y darte unos azotes!". Eso sería Cautiverio y Disciplina (B/D).

Sigue el tipo de juego que se describe como SM --"sadismo y masoquismo". Látigos, varas, pinzas para los pezones, y todas las demás cosas maravillosas que se usan para causar dolor, en mayor o menor grado. Como se verá más adelante, en un juego BDSM, el dolor ya no es dolor en realidad, se convierte en una estimulación intensa. Cuando el de arriba, que la aplica, es hábil, puede conducir al de abajo a un éxtasis de dimensiones inéditas.

En ocasiones, el aspecto de D/S pasa a segundo término respecto al sensorial ¡no es necesario que a uno le guste obedecer las órdenes del otro, para que disfrute el ser amarrado y azotado! Claro está que el dolor (sea leve o intenso) es solamente un tipo de sensación, hay muchos, y todos pueden ser muy divertidos como parte del juego.

Este tipo de actividad, el mezclar placer y dolor para lograr una experiencia impresionantemente poderosa para el de abajo, a veces se nombra SM: magia sexual.

Como se puede ver, todas estas áreas se traslapan y mezclan de varias maneras.

Dentro de la labor de divulgación empezaremos a tratar el tema de las reglas del BDSM y, sobre todo, de las reglas no escritas en ningún sitio, pero que todos los aficionados al BDSM conocen... o debieran conocer.

El BDSM es un juego. Al igual que el ajedrez o las damas tienen reglas, también tiene sus reglas. Si no respetamos las reglas del ajedrez, estaremos jugando a cualquier juego menos al ajedrez. Lo mismo ocurre en el BDSM.

Si no se respetan las reglas, estamos jugando a cualquier cosa menos el verdadero BDSM.

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¿POR QUÉ LA SOCIEDAD CONSIDERA EL BDSM COMO UNA PERVERSIÓN?

Son muchas las causas pero la principal de ellas es que no conocen las reglas y creen que el BDSM es otra cosa muy distinta a lo que realmente es. La gente al oír hablar de sadomasoquismo piensa en atroces torturas, violaciones de mujeres, latigazos hasta dejar marcas y profundas cicatrices y dolor llevado hasta la muerte. Lo triste del caso es que las reglas del BDSM no están escritas en ningún sitio.

Los aficionados al BDSM van aprendiéndolas una a una a medida que se adentran en el.

La sociedad no puede aprenderlas en ningún sitio porque no están escritas en ningún lado.

Por dicho motivo,a continuación les diremos las reglas que se practican en el BDSM. Por un lado, si alguien no introducido en la filosofía BDSM lee estos párrafos, descubrirá que el BDSM es menos malo de lo que parece ser y que tiene muchísimo menos de perversión de lo que pensaba en un principio.

Por otro lado, enumeraremos las reglas del BDSM para que los que se inician no tengan que tomarse el trabajo de ir descubriendo éstas reglas y también, ¿por qué no?, para recordárselas a todos aquellos que las hayan olvidado y se hayan alejado del verdadero BDSM.

Muchas veces,por desconocimiento u olvido de dichas reglas se cae en el "otro lado"; y el otro lado no es otra cosa que la perversión, el mal camino y la desdicha.

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EL BDSM ES UN JUEGO CONSENSUADO

Efectivamente se trata de un juego. Un juego donde dos personas participan voluntariamente. Una de las personas domina y la otra es dominada. Ambas personas, además de hacerlo voluntariamente lo hacen de mutuo acuerdo y de forma consensuada (bajo consenso) Dichas personas no harán nada que la otra parte no quiera hacer. Para ello, se recurre a establecer unos límites; límites que bajo ningún concepto pueden ser sobrepasados.

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EL BDSM SE FUNDAMENTA EN UNOS LÍMITES

Los límites son unas reglas suplementarias que cada persona consensuan con el AMA/AMO, condición básica.

Los límites sirven para saber hasta donde se puede llegar.

Ejemplos de límites pueden ser:

  • "No habrá penetración"

  • "No dejar marcas visibles que tarden más de una hora en desaparecer"

  • "No ataduras"

  • "Ser azotado pero sólo con la mano desnuda"

Como resulta lógico, no existen límites establecidos. Lo que a una persona puede no gustarle, a otra puede encantarle. Cada uno fija sus límites al principio y quizás esos límites no se parezcan absolutamente en nada a los límites que fija otra pareja que también practica el BDSM. Los únicos límites que todos respetan son no causar ningún daño físico permanente, no dejar cicatrices permanentes no aceptadas y no olvidar el respeto a la otra persona.


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EL BDSM BAJO UN ABSOLUTO RESPETO

El respeto hacia la otra persona es fundamental. Si se la respeta como ser humano se le garantiza que no vamos a hacer nada en contra de sus derechos humanos. Podemos simular o aparentar que tratamos a alguien como sumiso(a) si en el fondo lo respetamos ya que no le tratamos verdaderamente como un sumiso(a), ya que sin sumiso(a)s, no existirían los Amos.

Dentro BDSM, ese respeto de los derechos humanos asegura a la parte dominada que se respetarán los límites.

En cuanto el sumiso(a) dice basta, el Amo se detiene ya que el sumiso(a) no puede seguir soportando el castigo. Si no existiera ese respeto, el Amo no dejaría de tratar al sumiso(a) como sumiso(a) y entonces lo estaría obligando a una esclavitud no deseada y se estaría en contra del derecho a la libertad.

Por otro lado, debemos respetar, los límites. Ese respeto debe ser mutuo.

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EL SUMISO(A) ES LIBRE EN TODO MOMENTO

Puede parecer un contrasentido que el sumiso(a) sea libre en todo momento cuando las apariencias señalan todo lo contrario. Un sumiso(a) parece ser maltratado, vejado y humillado en contra de su voluntad. No es cierto. Si es un sumiso(a) es maltratado, vejado y humillado es porque desea ser maltratado, desea ser vejado y desea sentirse humillado. Recordemos que el sumiso(a) desea ser sumiso(a).

El sumiso(a) es quien forja sus propias cadenas. El Amo sólo se limita a aplicarle esas cadenas que el propio sumiso(a) se ha forjado. Dentro de una sesión BDSM, el sumiso(a), por muy esclavizado que esté en apariencia, está totalmente libre. Tiene libertad porque nadie le ha forzado a hacer nada. Ha sido él mismo quien ha elegido que le hagan eso y el Amo(a) se limita a hacérselo, pero siempre dejando libertad al sumiso(a) para marcar el final del juego.

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EL BDSM ES SIMILAR A UNA REPRESENTACIÓN TEATRAL

El BDSM tiene muchísimo en común con el teatro. En el teatro una persona puede fingir ser Romeo y otra puede fingir que es Julieta.

En el BDSM una persona finge que es el Ama y otra persona finge que es esclava, actuando como tales hasta que acaba la representación o acaba el juego. Muchas veces las cosas no son lo que aparentan tal y como ocurre en el teatro. En el teatro se juega con la fantasía de los espectadores. En el BDSM se aplica la fantasía de los participantes. Todos sabemos que un actor no puede ser el verdadero "Don Juan Tenorio". En el sadomasoquismo un Amo generalmente es una verdadero Amo aunque el sumiso(a) no es un verdadero sumiso(a). Lo que ocurre es que, como en toda representación teatral, se vive y se simula una historia hasta que se acaba dicha historia.

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EL BDSM NO ES LO QUE PARECE

Quizá lo más chocante del caso sea que en el BDSM nada es lo que parece. El sumiso(a) no pertenece a nadie, el dolor no es dolor sino placer. Esto se debe a que como hemos dicho antes el BDSM tiene mucho de fantasía. Un observador que no conoce el BDSM sacará conclusiones erróneas de lo que vea ya que no reconoce ni distingue la fantasía de la realidad.

El Amo puede parecer un ser vil y despreciable que azota a un ser humano.

El sumiso(a) puede aparentar que está sufriendo muchísimo cuando en realidad lo que desea realmente es que el Amo no pare el castigo.

Así es el BDSM: en la mayoría de los casos, las cosas no son lo que parecen.


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EL SUMISO(A) NUNCA ESTÁ EN PELIGRO

Puede parecer que el sumiso(a) puede correr mil y un peligros, pero si el Amo sabe lo que hace, el sumiso(a) no corre mayor peligro que el que pueda correr jugando una partida de cartas. Esto se debe a que el Amo posee la suficiente experiencia como para saber que azotes puede dar y no dar, con cuanta dureza y los lugares más adecuados.

El sumiso(a) está en peligro solamente cuando está en manos de un Amo/a inexperta que no conoce suficientemente bien las técnicas BDSM, y quien no conozca las técnicas no deberá meterse a practicar sadomasoquismo pues está incumpliendo el derecho a la integridad física del sumiso(a) y no está respetándole.

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EN EL BDSM HAY QUE IR CON PIES DE PLOMO

Un niño, antes de correr, debe aprender a andar. En el BDSM ocurre lo mismo. Antes de meterse en el BDSM duro hay que conocer el BDSM light o suave. Cada cosa, debe realizarse solamente cuando se haya aprendido mucho sobre un tema y se sepan y conozcan todos los peligros que pueden encontrarse en ese tema.

El que no lo hace así es un inconsciente que no sabe dónde se mete. Ese inconsciente no siente respeto por su sumiso(a) pues le expone a peligros innecesarios.

Por ello, nuestro consejo a los que se aventuran por primera vez en este mundillo es que se anden con pies de plomo y vayan lo más despacio que puedan. Una vez que tengan seguridad pueden ir un poco más lejos, pero de a poco y así sucesivamente.

Vamos poniendo en práctica las técnicas que hemos aprendido de otros, o que hemos presenciado en otros países y las hemos adaptado a la mentalidad de nuestro país.

Recuerden siempre pedir ayuda cuando no sepan como hacer algo o los peligros que deben evitar.

En el BDSM hay que aprender muchísimo. Y no es fácil aprenderlo aquí pues no existe ningún libro de texto que lo explique todo. Tendrán que buscar en cien mil revistas, leer mil libros e invertir muchas horas de Internet para dar con aficionados para empezar a saber de un tema lo suficiente como para empezar a considerarse "expertos" y "seguros"


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EL BDSM NO SIEMPRE ES DOLOROSO

En contra de lo que la gente opina, el sadomasoquismo no tiene porqué implicar dolor. Existen dos tipos de BDSM, el "BDSM doloroso" y el "BDSM no doloroso".

De hecho, cuando la gente se inicia en el BDSM, suele tener en su inmensa mayoría prácticas no dolorosas, haciendo incursiones de vez en cuando en el BDSM doloroso.

Muchas de las prácticas BDSM no son dolorosas o, caso de ser dolorosas, son poco dolorosas como por ejemplo, las prácticas de humillación, vejaciones, exhibicionismo forzado, juegos de ataduras, etc. Por otro lado, existen escalas. Un azote puede ser casi una caricia o muy doloroso. La mayoría de los aficionados al BDSM suelen practicar el BDSM a escalas de poco dolor y sin llegar nunca a dolores insufribles.


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NO SOMOS "BICHOS RAROS"

La mayoría de los aficionados al BDSM suelen pensar que son los únicos aficionados a este tipo de prácticas, que están un poco mal de la cabeza y que son bichos raros. El que piense eso, ya puede irse quitando esa idea de la cabeza porque somos muchos, muchísimos, los aficionados al BDSM.

Parecemos muy pocos porque son poquísimos los que se atreven a expresar su afición en público, pero lo cierto es que somos muchísimos.

Prueba de ello es que en todos los países se sacan revistas de BDSM, en todos los países se editan libros relacionados con el BDSM y todo el mundo conoce lo que son las prácticas BDSM (aunque no tengan una idea muy clara de la realidad) Si no hubiera aficionados, resulta lógico pensar que no se sacarían revistas ni libros, ni tampoco la gente conocería la existencia de los juegos BDSM. Lo mismo ocurre con las películas de cine, con escenas más o menos veladas de BDSM, etc. Es chocante que muchas parejas practican a veces juegos BDSM sin tener una idea muy clara de ello. Son millones las parejas que alguna vez han jugado a atarse, a esposarse, a darse azotes en el culo o pellizcos, etc. Cuando se estrenó la película "Nueve semanas y media", fueron muchísimas las mujeres que probaron cosas como salir a la calle sin bragas bajo el vestido o atar a sus maridos a los barrotes de la cama. La inmensa mayoría de esas parejas practicaron juegos BDSM sin saberlo precisamente por esa creencia errónea de que el BDSM tiene que ser forzosamente doloroso.

Por ello conviene ir quitándose de la cabeza esa idea de que somos "bichos raros".

A nuestro alrededor existen cientos, o miles de aficionados al BDSM en mayor o menor medida.

Cualquier cosa que se nos pase por la cabeza seguramente ha sido pensada antes por otra persona y la ha puesto en práctica en sus juegos eróticos. Un "bicho raro", es raro desde el momento que es único. Cuando no es único, deja automáticamente de ser raro. Y en el BDSM no somos los únicos, pues existen millones de aficionados en todos los países del planeta.


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EL BDSM VERDADERO NO ES PERVERSIÓN

Prestigiosos psicólogos y psiquiatras de todos los países del mundo han coincidido en que el BDSM no tiene porqué ser una perversión. La inmensa mayoría lo considera un juego sexual o alternativa sexual tan válida como cualquier otra.

La perversión aparece únicamente cuando deja de ser un juego consensuado y se obliga o forza a alguien a hacer algo en contra de su voluntad.

Si el sumiso(a) se presta voluntariamente a ello el BDSM no es perversión. Los pervertidos son los que practican un BDSM falso y obligan a personas a hacer cosas que no quieren hacer.

El BDSM verdadero es justo lo contrario ya que nadie obliga a hacer nada en contra de la voluntad de la otra persona. Tampoco hay perversión cuando el BDSM no se convierte en una obsesión. La inmensa mayoría de la gente solo dedica ratos libres a la práctica de juegos BDSM, sabiendo que son juegos que duran un rato y luego hay que volver a la vida real, al trabajo, el estudio, la familia, etc.

Un pervertido sería una persona que viviera de continuo obsesionado con el BDSM, practicándolo a todas horas del día y buscando a cada segundo gente con la que practicarlo. Mientras no nos llegue a obsesionar hasta ese punto, no podemos considerarnos pervertidos, pues estamos conscientes de que solamente se trata de un juego que sólo dura el tiempo que lo jugamos.


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Fuente: Club Expresion BDSM

Actualizado ( viernes, 28 de marzo de 2008 12:31 )
 
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